Los cables eléctricos son una parte esencial de cualquier sistema de distribución de energía eléctrica, ya que se encargan de transportar la electricidad desde las centrales eléctricas hasta los hogares, empresas e industrias. Existen dos tipos principales de cables eléctricos: los de alta tensión y los de baja tensión.

Los cables eléctricos de alta tensión están diseñados para transportar grandes cantidades de energía eléctrica a largas distancias. Estos cables suelen utilizarse en las redes de transmisión de energía eléctrica que conectan las centrales eléctricas con las subestaciones eléctricas, y pueden transportar voltajes que van desde los 69 kV hasta los 765 kV.

Para soportar estas altas tensiones, los cables de alta tensión están construidos con materiales y técnicas especiales. Los conductores están hechos de cobre o aluminio, y están aislados con materiales dieléctricos de alta resistencia, como el polietileno reticulado o el etileno-propileno. Además, los cables de alta tensión suelen tener una o varias capas de aislamiento adicional, así como una cubierta protectora para evitar daños mecánicos y ambientales.

Por otro lado, los cables eléctricos de baja tensión se utilizan en las redes de distribución de energía eléctrica que conectan las subestaciones eléctricas con los hogares, empresas e industrias. Estos cables transportan voltajes que van desde los 600 V hasta los 35 kV, y se construyen de forma diferente a los cables de alta tensión.

Los conductores de los cables de baja tensión suelen estar hechos de cobre o aluminio, y están aislados con materiales dieléctricos como el PVC o el polietileno de baja densidad. Además, estos cables suelen tener una cubierta protectora adicional para evitar daños mecánicos y ambientales.

Es importante destacar que la elección del tipo de cable eléctrico a utilizar depende del voltaje que se quiere transportar, así como de la distancia que se debe recorrer. En general, cuanto mayor es el voltaje y la distancia a recorrer, se requieren cables de mayor diámetro y con mayor aislamiento dieléctrico para asegurar la integridad de la transmisión eléctrica.

En conclusión, los cables eléctricos son una parte fundamental de los sistemas de distribución de energía eléctrica. Los cables de alta tensión se utilizan para transportar grandes cantidades de energía eléctrica a largas distancias, mientras que los cables de baja tensión se utilizan para distribuir la energía eléctrica a hogares, empresas e industrias. Ambos tipos de cables están construidos con materiales y técnicas especiales para garantizar la seguridad y la eficiencia en la transmisión eléctrica.